Ya párenle

Escrito por  Abr 10, 2019

“No más exhortitis”,  atajó la diputada morenista local Mariana García Guillén respecto al punto de acuerdo planteado en la sesión del jueves pasado para exhortar a estado y Federación a que cumplan con su obligación de aplicar las prueba del tamiz a los niños.

Sucede, pues, que los diputados han dedicado buena parte de su tiempo a liberar un alud de exhortos a los gobiernos a efecto de que atiendan diversos problemas.

Si a estos exhortos los destinatarios los atendieran y dieran salida a los temas tratados, menos mal, pero lejos de ello, los ignoran; es decir, no sirven para nada las invitaciones, si no, que mencionen qué problemas han sido resueltos merced a estos llamados.

Otro punto son las comparecencias de funcionarios. Se presentan los convocados; hacen su exposición, los cuestionan unos y los apapachan otros; finalmente les hacen recomendaciones para mejorar sus funciones y nunca más se vuelven a ocupar de las cuestiones abordadas. No hay seguimiento. Pura llamarada.

Fácil será contradecir lo expuesto, si logran citar algunas mejorías derivadas de la presentación de los servidores en el Congreso. No se sabe de ninguna.

En cambio, los señores legisladores se alejan de la esencia de su función: legislar, fiscalizar los recursos públicos y gestionar beneficios para sus electores.

¿Cuántas iniciativas de ley permanecen rezagadas mientras los diputados se dedican a hacer exhortos y armar comparecencias? ¿Cuántos ayuntamientos han sido fiscalizados en lo que concierne a la administración pasada? ¿Cuántos legisladores han regresado a sus distritos para rendir cuentas de la gestoría de obras y servicios públicos hecha a su favor?

Por eso, mucha razón tuvo García Guillén, al parar en seco a sus colegas de la oposición: “Ya estuvo suave; estamos cansados de tantos exhortos. No más exhortitis”.

Y está bien. ¿Quieren proyectar la idea de que están trabajando? Háganlo en lo que les toca. Revisen sus funciones y cúmplalas. n