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Violencia

Escrito por  Abr 30, 2019

Probablemente la autoridad tenga preparada ya la explicación que dará en caso de que el conflicto entre Jicayán de Tovar y El Jicaral derive en hechos de sangre.

Jicayán de Tovar, municipalidad de Xochistlahuaca, Guerrero, y El Jicaral, municipio de Coyoacán de las Flores, estado de Oaxaca, desde 2006 mantienen un problema de tierras.

Los guerrerenses acusan a los oaxaqueños de hostigarlos y agredirlos con frecuencia.

Entre los sucesos más recientes, el presidente municipal de Xochistlahuaca, Bacilio Florentino Díaz, cita lo ocurrido el 4 de abril: “vecinos de El Jicaral tenían sitiada la comunidad de Jicayán de Tovar; primero sólo hacían disparos al aire, pero este jueves ya fue directamente hacia la comunidad, por lo que ha habido intercambio de balas, y se teme que haya muertos”.

Antes, el 2 de abril, los de El Jicaral incursionaron en el ejido de Jicayán e incendiaron el cerro denominado El Campanario, y amenazaron a vecinos de la comunidad guerrerense, afirmó.

A raíz de eso las escuelas están cerradas, no hay servicio médico y la gente vive temerosa.

El alcalde ha sido insistente en pedir el apoyo del gobierno del estado porque teme que la violencia se recrudezca.

Dijo que ya dio parte a la administración estatal y al delegado del gobierno federal en el estado, Pablo Amilcar Sandoval Ballesteros, “solicitando la intervención de cada uno de ellos para buscar una salida pacífica al conflicto agrario; de igual manera, ya tiene conocimiento el delegado de Gobernación en Guerrero, Erit Montúfar”.

Pero no ha habido respuesta.

El alcalde demanda al gobierno federal que se instale un módulo de la Guardia Nacional o del Ejército en el lugar conocido como La Curva, donde hasta 2018 había uno del instituto armado. Cuando estuvieron ahí los militares, ambas comunidades estuvieron en paz, unos ocho años, pero una vez que se retiraron los soldados recomenzaron los ataques.

El conflicto cada día se complica más, y puede haber heridos y muertos, advierte, al tiempo de quejarse de que no hacen caso a su petición de vigilancia. n