Otra vez la misma historia

Escrito por  May 03, 2019

Desde el punto de vista de Adela Román Ocampo, el origen de los problemas económicos que padece la alcaldía de Acapulco, la cual encabeza, reside en el hecho de que muchas administraciones no entendieron en su momento que el ayuntamiento es una institución de servicios y la utilizaron como agencia de colocación de trabajadores, así como para fomentar el chambismo, que está a punto de colapsarlo.

Eso, habrá que agregar, no ha sido todo; una y otra vez, el alcalde entrante ha denunciado que recibe una alcaldía en quiebra, saqueada, para luego ser acusado de lo mismo por su sucesor.

Eso es grave, pero más grave es que no sucede nada con los presuntos saqueadores. Es por eso que, como señala la alcaldesa, el ayuntamiento está al borde del colapso.

Román Ocampo, como han hecho otros alcaldes en funciones, recurre al gobierno estatal y al federal en demanda de apoyo.

Se desconoce qué tanto será el respaldo económico que logre, pero la realidad es que si el gobierno acude al rescate, volverá a ocurrir en adelante exactamente lo mismo si, conjuntamente con la solución de los problemas, no se adoptan medidas que impidan que se repitan los endeudamientos.

No es de extrañarse entonces la resistencia de la Federación a suministrar el dinero requerido para pagar adeudos, pues si bien el gobierno federal tiene parte de culpa en la impunidad de que han gozado alcaldes defraudadores, son las autoridades a nivel municipal y las estatales las más responsables de meterlos en cintura, sin que lo hagan en ningún momento.

Los regidores en funciones se coluden con el alcalde para burlar la ley; reciben concesiones y prebendas del primer edil a cambio de que le otorguen libertad para actuar como mejor le convenga.

Como órgano fiscalizador, el Congreso local ha sido un poder inoperante; simula fiscalizar a los ayuntamientos y organismos descentralizados sin dar resultados; mientras los ayuntamientos resultan desfalcados, los alcaldes salen con el aval de que todo lo hicieron de maravilla.

Adela Román, por su parte, tiene en frente la histórica oportunidad de hacer un trabajo diferente a sus antecesores, enderezando así el rumbo del ayuntamiento, que ha avanzado como barco sin brújula y con capitanes que terminan encallándolo. n