Lo mismo, pero cada día peor

Escrito por  Jun 28, 2019

El comandante de la Octava Región Naval, Francisco Lima López, declaró que “no todas las autodefensas son gente confiable, y hay que tener cuidado con ellas”. Añadió que algunas policías comunitarias y autodefensas están infiltradas por grupos delictivos.

Ha sido insistente el gobierno estatal en que algunos de esos grupos responden a intereses ajenos a la defensa de sus comunidades.

En enero pasado, el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, declaró en Tepecoacuilco que el gobierno federal trabaja en un plan para la desarticulación de estos grupos. Se trata, dijo, de “recuperar el control territorial en todo el país y restituir la autoridad y el respeto a la ley”.

Mucho, pues, se ha dicho al respecto en todos los ámbitos gubernamentales. Conocen ampliamente el problema. Saben en qué consiste. Tienen ubicadas a las policías comunitarias y a los grupos de autodefensa buenos y malos.

Estos grupos han sitiado poblados, han tomado por asalto poblaciones, han incursionado violentamente en diversos lugares, han generado enfrentamientos con saldo de desaparecidos, muertos y heridos.

Pero la autoridad nada ha hecho para frenar ni los actos de violencia, ni la operación de los grupos; no se vislumbra por ningún lado el plan para su desarticulación.

En cambio, comunitarios y autodefensas no duermen. Se organizan mejor. Se fortalecen. Y amenazan a la autoridad, le dan ultimátums.

El Frente Unido de Policías Comunitarias del Estado de Guerrero (Fupceg) informó que existe una alianza con la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (Crac-PC) y otras agrupaciones de autodefensa, para evitar un posible desarme de la recién creada Guardia Nacional.

Advirtió que en los 10 municipios donde operan las policías comunitarias de este Frente no permitirán que entre la Guardia Nacional.

Salvador Alanís, el vocero, asegura que el Frente tiene 9 mil 300 policías comunitarios en 562 pueblos de 10 municipios.

Entre tanto, la autoridad permanece con los brazos cruzados, aunque se hace necesario que no diga ya cómo está el problema, sino cómo lo enfrentará y, sobre todo, cuándo. n