Resbalón de kínder

Escrito por  Jul 01, 2019

Atribuir el ataque policiaco a la diputada local Nilsan Hilario Mendoza al propósito de intimidación sería pisar el terreno de la especulación; se desconoce a ciencia cierta cuál fue la razón de la vejación, pero lo que sí fue un hecho irrebatible es el atentado contra la legisladora, por el que los policías participantes, sean estatales o municipales, ya deberían haber sido detenidos y sujetos a investigación.

Decir que el incidente se debió al sentido crítico de la diputada morenista es subestimar a quien impartió la orden; de ser verdad, sería una muestra de la carencia de materia gris de los autores intelectuales del suceso.

Sólo quien carezca de cerebro podría ordenar que, mediante una acción pública y escandalosa, se fuera con todo contra la legisladora.

Ahora que, aun siendo verdadera la versión manejada en el sentido de que el auto de la agredida tenía reporte de robo, sería una manera muy burda de abordar el asunto.

Significaría que la policía no tiene la preparación, ni la capacidad, para andar armada en la calle, porque representa una amenaza para la población. Tampoco tiene el menor indicio de un sistema de inteligencia y ni siquiera sentido común. Si le hicieron eso a una diputada, habría que pensar qué harán con un ciudadano común.

Ahora bien, si la descarga procedente de un arma de los uniformados fue, como dicen, por accidente, ese agente debería estar fuera de la corporación, pues con su torpeza, en el momento menos pensado asesinará a un ciudadano, así sea involuntariamente, porque no conoce el manejo del arma que le asignaron.

En sí, sea por la razón que fuera el desaguisado, constituyó un hecho no sólo bochornoso, ridículo y absurdo, sino vergonzoso, que exhibe en toda su crudeza no sólo a los policías involucrados, sino a la corporación completa e incluso hasta a su jefe máximo.

Sería un recurso poco inteligente buscar justificaciones a esta acción, más aun habiendo el antecedente de que Nilsan Hilario Mendoza ya ha sido hostigada.

Si se trata de una diputada crítica del gobierno, el gobierno criticado debería ser el más interesado en procurar que no le suceda nada malo porque, si ocurre, le echarán la culpa de inmediato, como, en este caso, no falta ya quien lo insinúe.

Total: si fue represión o intimidación, resulta tan lamentable como condenable; si fue un error, peor tantito. n