Defensa emocional

Escrito por  Jul 10, 2019

Ni el show ni la estridencia son la manera más efectiva de contrarrestar señalamientos que perjudican a Acapulco.

Si la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) declara las playas Caletilla, Hornos, Suave, Carabalí y Manzanillo como no aptas para uso recreativo, habría que responder con un reclamo formal para que el organismo compruebe que, efectivamente, rebasan el límite de contaminación, pero no asumiendo el papel de plañideras, haciéndose las víctimas, que no los coloca más que en una posición incongruente, ridícula y grotesca.

El titular de la Secretaría de Turismo estatal, Ernesto Rodríguez Escalona, declaró que “hay personas que atacan de forma sistemática a Acapulco. En cada inicio de temporada alta, hay gente que ataca a Acapulco, sistemáticamente”.

No son personas, no es gente; es un organismo federal dependiente de la Secretaría de Salud el que hace el “ataque”, para lo cual afirma haber sometido a estudios de laboratorio más de 2 mil 100 muestras de agua de mar de 273 playas en los principales destinos turísticos ubicados en 17 estados costeros, de lo cual resultó que 268 son aptas para que se bañen en ellas.

Antes de pegar el grito en el cielo, funcionarios como el de Turismo deberían tomar en cuenta que los eternos vertederos de aguas negras hacia la bahía no se han resuelto.

Deberían percatarse, asimismo, de que las plantas tratadoras de aguas negras operan con marcadas irregularidades, entre ellas la de Aguas Blancas, que desde su inauguración no ha funcionado bien, y la ubicada en la colonia La Mira.

Se darían cuenta de que esa gente que ataca a Acapulco, de la cual habla Rodríguez Escalona, se encuentra enquistada al frente de las dependencias encargadas de corregir estas fallas sin cumplir su responsabilidad.

Sin duda, hay gobiernos y particulares interesados en perjudicar a Acapulco, pero los principales enemigos del puerto se localizan en los gobiernos municipal y estatal, donde hay servidores públicos que no hacen su chamba. n