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Laudos, herencia maldita

Escrito por  Ago 29, 2019

Administrar los recursos públicos sin sujetarse a mecanismos que equilibren las fuerzas y sin rendición de cuentas por lo general ha llevado al desastre a las finanzas de los gobiernos. Muchos ejemplos podrían ser citados para demostrar esta aseveración, incluso de nuestro país.

Pero la muestra más cercana a los ciudadanos son los ayuntamientos, pues precisamente son considerados el primer eslabón en el contacto entre el gobierno y el pueblo.

En Guerrero, durante demasiado tiempo, más del conveniente, desde que las reformas de fines del siglo pasado devolvieron a los ayuntamientos la capacidad decisoria que siempre debieron tener, y que se había perdido en el autoritarismo del presidencialismo absolutista mexicano, el manejo de los dineros públicos se había dejado casi por entero a la voluntad de los presidentes municipales. De seguro se trató de una omisión, una laguna legal, que no debió nunca existir.

Así, los alcaldes endeudaron o comprometieron gravemente las finanzas de su municipio. Algunos por no tener ni idea de lo que implica organizar y administrar los recursos de un gobierno; otros por pura soberbia, y muchos, por corrupción, por introducir a la nómina a sus amigos, parientes o compromisos políticos.

Casi siempre, el drama que comienza con el despido del trabajador que tiene que ceder su puesto a un recomendado del alcalde no termina con su salida de la nómina, sino que se prolonga hasta que una administración posterior se ve obligada por la fuerza de un laudo de una Junta de Conciliación a indemnizarlo. Pero para entonces el monto que se le tiene que pagar se ha multiplicado, a veces hasta extremos que no pueden soportar las finanzas del municipio.

Este miércoles los diputados locales discutieron el tema en la Comisión Permanente del Congreso a raíz de una iniciativa salida de las filas de Morena. El presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, Alfredo Sánchez Esquivel, informó que la instancia que él preside, así como la Comisión de Hacienda, han recibido este año 84 solicitudes “reiteradas de ayuntamientos” que piden ampliaciones presupuestales, empréstitos o créditos, para hacer frente a la obligación de los laudos, y proponía exhortarlos a que se abstengan ya de hacerlo, porque no hay de dónde tomar recursos para darles.

Parece que es impostergable legislar al respecto. n