El castigo de Capama

Escrito por  Sep 24, 2019

Si, como denunció la regidora Rosaura Rodríguez Carrillo, la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama) está elevando sus tarifas, la paramunicipal escogió el camino más fácil, pero el menos indicado y más injusto.

La Comisión estaría recurriendo al socorrido método de castigar al usuario cautivo (el que paga mes con mes puntualmente), y se desentiende de evasores y morosos, lo mismo que de los funcionarios defraudadores.

Por otro lado, ha dejado de mencionarse que se sigan haciendo gestiones para que la Comisión Federal de Electricidad cambie la actual tarifa de energía que utiliza para el sistema de bombeo, a la de servicio social, que es, se ha explicado, lo que presta la Capama.

Esta modificación reduciría los pagos que actualmente hace por consumo de luz la paramunicipal, cuyas finanzas mejorarían, convirtiéndose en un elemento menos para que deje de apretar las tuercas a los mismos consumidores de siempre.

Rodríguez Carrillo sabe de qué está hablando, puesto que es integrante del Consejo de Administración de la Capama.

Expone que el director general de la paramunicipal, Leonel Galindo González, ha argumentado que el aumento se debe a la inflación; empero, acusa, no ofrece mejora alguna en la prestación del servicio.

El funcionario recurre al término eufemístico “ajuste”, mas dígase aumento, incremento o ajuste, la realidad es que el usuario tiene que pagar más, así se maquille el encarecimiento. Así se suavice, el efecto es el mismo.

No se oye decir que la Capama realice campaña alguna para cobrar a los morosos, ni para detectar a los que consumen agua pero no la pagan, entre ellos grandes empresas, que nunca son molestadas, a pesar de que en algún momento, en una administración no lejana, se descubrió que había algunas que hasta tomas clandestinas tenían.

Por otro lado, parece ser que se ha sepultado ya el caso del fraude que, siendo funcionarios de Capama, algunos privilegiados perpetraron y fueron condenados a resarcir los daños por la Auditoría Superior del Estado, pero al parecer ya los perdonaron.

Tanta benevolencia no se aplica a los consumidores cumplidos, que tienen que absorber el “ajuste” que graciosamente está aplicando Capama, así el agua que les llega es cada día más escasa, sucia y de dudosa cloración. n