Una tras otra

Escrito por  Oct 04, 2019

Guerrero no sale de una tragedia cuando comienza otra.

No se ha terminado la reconstrucción originada por el sismo del 19 de septiembre de 2017, y ya enfrenta las consecuencias de la tormenta tropical Narda, que motivó la declaratoria de emergencia para 23 municipios y la de desastre para 40.

¿Cuál es la diferencia entre una declaratoria de emergencia y una declaratoria de desastre?

Según el Sistema Nacional de Protección Civil, dependiente de la Secretaría de Gobernación, la declaratoria de emergencia está dirigida a la atención de la vida y la salud de la población, en tanto la declaratoria de desastre tiene por objeto proporcionar recursos para la reconstrucción de los daños sufridos en las viviendas y la infraestructura pública.

Ambas declaratorias constituyen un requisito obligatorio para que los gobiernos tengan acceso a recursos del Fonden (Fondo de Desastres Naturales) para atender las necesidades derivadas de las catástrofes.

Respecto a la reconstrucción relacionada con el sismo de 2017, el subsecretario de Ordenamiento Territorial y Urbano federal de la Sedatu, David Ricardo Cervantes Peredo, declaró que se lleva hasta ahora 84 por ciento de reconstrucción.

Dijo que más de mil millones de pesos están listos para continuar la tarea y que quedarán pendientes al menos algunas viviendas; habló de que todavía se revisarán algunas escuelas y, si sufrieron daño, en automático pasarían al programa.

Es decir que no hay para cuándo; la actual administración culpa a la anterior, la de Enrique Peña Nieto, de no haber hecho su trabajo; habrá que ver ahora qué pasa, pero, por el momento, no hay plazo para terminar.

Mientras tanto, una nueva catástrofe arrastra a buena parte de los guerrerenses: los efectos de Narda.

De entrada, habrá que reconocer la prontitud con que el gobernador Héctor Astudillo firmó la declaratoria de emergencia, avalada ahora por la Secretaría de Gobernación; muy atento estuvo el mandatario al curso que seguía el temporal, lo mismo que la alcaldesa de Acapulco, Adela Román Ocampo.

La coordinación entre ambos, a pesar de militar a diferentes partidos políticos, surgió de inmediato, para escozor de quienes acusan a la presidenta de ser priísta, sin entender que, si bien fue Morena el partido que la llevó al poder, gobierna para todos los acapulqueños, no sólo para los morenistas.

Sano sería que, en adelante, así estén fuera de los reflectores, permanezcan igual de atentos para que lleguen los recursos para la reconstrucción, a efecto de que no se traben en la maraña burocrática. n