Ninguna seguridad sobre inseguridad

Escrito por  Nov 05, 2019

El gobernador Héctor Astudillo Flores expresó que “el tema de seguridad no es un tema de tiempos; es un tema de coordinación de  fuerzas, de insistencia”.

Admitió que se equivocó cuando, al comenzar su mandato, se comprometió a que en un año arreglaría el tema de seguridad.

Así, concedió la razón al presidente Andrés Manuel López obrador, a quien un año no le fue suficiente para solucionar el mismo problema como había dicho que lo haría, por lo que el jefe del Ejecutivo federal pidió a los mexicanos un año más para ofrecer resultados.

Dice bien Astudillo Flores.

Si bien los gobernantes son muy dados a fijar plazos para resolver ciertos problemas, se debe al ánimo de ganar simpatías, sobre todo si están en campaña, o si lo hacen por ignorancia. No conocen, no estudian, no se informan, no analizan, pero se comprometen, para luego meter reversa cuando se percatan de la realidad.

El gobierno de Guerrero no podría acabar con la violencia en un año, ni ha podido hacerlo en cuatro, porque la solución depende básicamente del gobierno federal.

Tal vez los componentes de la comisión de paz estén haciendo un trabajo que escapa a la luz pública, pero lo que se ve es que su actuación es reactiva.

Concentra su fuerza en los sitios donde surge más violencia; llega después de los balazos para impedir que vuelva a haber; arriba a los escenarios de sangre después de que cayeron los muertos y los homicidas huyeron.

Labor preventiva es la que ejecutan: patrullajes, rondines, como si fueran policías municipales. Que no puedan revelar su estrategia es de entenderse, lo que no se entiende es que no haya resultados.

Es la delincuencia la que determina cuándo, cómo, dónde y a qué horas brotarán las balaceras con sus respectivos muertos.

Si los recientes bloqueos y quema de autobuses en Costa Grande es obra del crimen, como afirma la Secretaría de Seguridad Pública estatal, es una prueba contundente e irrebatible de que son los delincuentes los que llevan la batuta.

Concedamos que los homicidios dolosos han venido a menos, así sea por razones no muy claras; no obstante, de ninguna manera significa que la calma y la tranquilidad han llegado, pues cuando menos se piense surge el desorden, en tanto las fuerzas de seguridad, como los bomberos, se esfuerzan sólo en apagar el fuego.

¿Problema heredado? Cierto, pero se supone que los malos son los que perdieron las elecciones, y los ganadores, los que iban a componer todo, son los que llegaron; empero, no se nota la diferencia. n