¿Golpe de Estado?

Escrito por  Dic 01, 2019

La conjetura de que fuerzas oscuras gestan ahora mismo un golpe de Estado contra los gobiernos –así, en plural– de Morena no sólo suena exagerada, sino hasta fantasiosa, sobre todo cuando hay explicaciones más lógicas y más verosímiles para el más reciente corte del suministro eléctrico a Capama, que dejó sin agua potable a 600 mil habitantes de Acapulco.

Parece que es verdad que el director general de la CFE, Manuel Bartlett Díaz, había prometido que nunca más esa empresa suspendería el fluido eléctrico al organismo operador del agua en el puerto –al menos la empresa distribuidora de electricidad nunca desmitió esa versión difundida por el ayuntamiento–, pero eso no obsta para que algún funcionario o un trabajador de menor nivel haya decidido lo contrario, y no debería ser una sorpresa. Cualquiera que haya laborado en el sector público sabe que eso suele ocurrir con mucha frecuencia, que es parte de los enredos de la burocracia, de la descoordinación que priva en casi todas las áreas de cualquier gobierno, y que con toda seguridad no hay nada más de fondo.

Ocurre en todos los gobiernos del mundo; no es privativo de las naciones pobres; ¿por qué no habría de ocurrir en el de México?

Para que un golpe de Estado sea posible, requiere de la participación del Ejército, sea ésta pasiva o, como ocurre por lo general, activa. Sea que éste le retire su apoyo al mandatario y lo deje solo ante los enemigos de su gobierno –que no adversarios, ni rivales políticos–, o que se vuelva contra él, todo o en parte.

En México, los militares leales al poder civil casi siempre han sido hegemónicos en su institución armada. Y cuando no han tenido la hegemonía, han tenido los arrestos suficientes para, a pesar de ello, cuidar del poder civil legalmente establecido. Quizá la prueba más elocuente de esto sea la Marcha de la Lealtad, cuando cadetes del Colegio Militar escoltaron al presidente Madero para protegerlo de las acechanzas de militares traidores a su juramento.

Y ahora, si bien es verdad que la agitación y la inconformidad se manifestaron hace poco en el Ejército, en voz del general Carlos Gaytán Ochoa, contra el papel que el Presidente ha asignado al instituto armado en la lucha contra el crimen, ya los jefes tanto de éste como de la Armada hicieron pública su lealtad al jefe del Estado mexicano.

Así que ese posible golpe de Estado, ¿no es, más bien, sólo un exabrupto? n