Sin unidad, el precipicio será el final

Escrito por  Dic 19, 2019

Lo que es negro es negro y lo blanco es blanco.

Por consiguiente, no deberían dar tantos brincos los gobernadores en relación al ventaneo que, durante el Consejo Nacional de Seguridad Pública hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador de los faltistas a las reuniones en las que se aborda la violencia.

Siendo la inseguridad uno de los principales problemas del país y debiendo ser estas reuniones del ámbito federal las que sirven para analizar la situación imperante en cada entidad, evaluar estrategias y tomar decisiones, es de entenderse que los jefes del Poder Ejecutivo de cada estado deberían estar ahí, atentos, pendientes, analíticos, críticos y haciendo propuestas sobre los temas que se traten.

No acudir o mandar representante podría interpretarse como falta de interés; por eso, bien hace López Obrador en pedir a los mandatarios estatales dar la debida importancia a estos encuentros y no delegar.

De ninguna manera sería insano que en estas reuniones los mandatarios cuestionen lo que ahí se trate; mal está, eso sí, que las ignoren, mientras la violencia flagela a sus gobernados.

Por fortuna, el gobernador Héctor Astudillo no figura en la lista de faltistas e indolentes; si bien no figura en el número uno, el mandatario guerrerense acude con regularidad. Afirma que son de utilidad estas reuniones.

Si hay que creerle o no, sólo habría que echarle un vistazo a las cifras de homicidios dolosos, que han venido a la baja, si bien las extorsiones suben de intensidad, lo que de ninguna manera debe pasarse por alto.

Claro que el gobierno federal no deberá prestar oídos sordos a lo expresado por el presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), Francisco Domínguez, cuando dice que “en la Conago somos los primeros en pedir que se nos evalúe, pero con base en indicadores. Desde la Conago buscamos solucionar de manera conjunta y ofrecemos con integridad y franqueza al gobierno federal, buscando generar sinergias”.

Bien dicho está eso de “de solucionar de manera conjunta” y buscar generar sinergias, pero tendrán que sumar sus palabras a la acción porque, de acuerdo con el ventaneo, algunos de ellos se están haciendo a un lado. Y eso se llama incongruencia.

Por otro lado, ni el gobierno federal ni los gobernadores deberán tener la piel tan sensible a lo que plantean unos de los otros, derivado de que ni unos ni otros están acostumbrados a la crítica, pero considerando que ésta tiende a construir, no hay razón para soslayarla ni satanizarla en ninguno de los casos.

Presidente y gobernadores deberán entender la necesidad de avanzar unidos, tomando en cuenta que se deben a sus gobernados, es decir que no están escribiendo en sus cuadernos. n