¿Terminó el imperio de los privilegiados?

Escrito por  Dic 27, 2019

Acertada decisión fue la que, en sesión ordinaria, tomó el cabildo de Acapulco en el sentido de obligar a 2 mil 100 propietarios de inmuebles localizados entre la Base Naval y Pichilingue a pagar el impuesto predial, incumplimiento que ha causado a la alcaldía pérdidas por 70 millones de pesos anuales.

En su intervención, la alcaldesa Adela Román Ocampo reveló algo que ha sido un secreto a voces, sin que ningún funcionario municipal, incluidos los presidentes municipales, se hayan atrevido a mencionarlo públicamente.

Denunció que al llegar al cargo halló en la Dirección de Catastro e Impuesto Predial “una serie de vicios, de perversión y de delincuencia organizada”.

Hizo el compromiso de corregir esas irregularidades, aunque admitió que no será nada fácil, “porque incluso trabajadores de Catastro han recibido amenazas de muerte; pero vamos a trabajar y le vamos a entrar”, prometió.

“Es un área altamente contaminada, gente de fuera que está operando con gente de dentro; la investigación se está haciendo”, hizo ver.

Como ejemplo de las inmoralidades prevalecientes en Catastro, citó el caso de un hotel de la zona Diamante –no mencionó nombre– que pagaba el predial como terreno baldío.

“Se tiene que pagar lo que se tiene que pagar”, sentenció.

La medida de meter en cintura a los que no pagan el gravamen involucra a los evasores, pero también se aprobó actualizar los valores catastrales en general, lo que equivale a decir que aunque no haya incremento en la tasa impositiva, los propietarios de inmuebles tendrán que pagar más que otros años.

Visto así el asunto, pareciera que los regidores han superado el miedo a perder popularidad, pues a ningún ciudadano le hace gracia que le eleven el pago de contribuciones, sobre todo si hay la sospecha de que la recaudación no se usa en beneficio de la colectividad.

Si bien el punto respecto a los evasores se lo llevó la propuesta del síndico administrativo, el de la valentía de denunciar lo que está ocurriendo en Catastro es a favor de la alcaldesa, pero no es lo mismo anunciar que actuar; por tanto, habrá que esperar a ver si no le tiemblan las piernas para cumplir su compromiso. n