Avances y retrocesos

Escrito por  Ene 09, 2020

Una de las características de la democracia, sobre todo de las democracias jóvenes como la mexicana, es su vacilante paso hacia adelante. No sólo es apariencia: en un sistema democrático, así como hay avances, hay retrocesos; hay periodos de degradación y periodos de renovación; periodos de claridad y periodos de oscuridad, según sea la visión de las fuerzas que se hacen del poder en el perenne relevo político y según sea su visión del mundo y de su sociedad.

El microcosmos del gobierno municipal de Acapulco podría ser buen ejemplo de ello: hoy la alcaldía está anunciando un proceso de reingeniería que tiene por objetivo poner orden en una administración que durante muchos años derivó hacia el caos administrativo, y planea hacerlo con medidas a tono con el tamaño del problema, por aquella frase de que “a grandes males, grandes remedios”: un radical recorte de unidades administrativas, que alcanzará a 33 por ciento de ellas, y a por lo menos 530 empleados supernumerarios y de lista de raya.

No es la primera vez que medidas radicales son tomadas por la alcaldía para poner orden en el desorden heredado de administraciones anteriores. Cuando el entonces candidato del PRD a alcalde Zeferino Torreblanca Galindo ascendió al poder municipal, pronto puso manos a la obra en sentido similar.

Es característica de un régimen democrático, al cual más vale que todos nos vayamos acostumbrando, aunque de cuando en cuando surjan voces que clamen por poner punto final y definitivo a los dislates, retrocesos, desviaciones y yerros de ciertos gobernantes, como pidiendo mano dura, típica de un régimen dictatorial.

Con todo y que esa idea a ratos puede parecer atractiva, es un espejismo; la mano dura acaba siempre por echar a perder una sociedad. n