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Mochila segura

Escrito por  Ene 15, 2020

A consecuencia del inexplicable ataque a tiros perpetrado por un alumno de sexto grado de primaria de un colegio particular de Torreón, Coahuila, a partir de hoy se reactiva en Guerrero –como en muchos otros estados del país– la operación Mochila Segura, que consiste en que profesores, padres o policías revisen las mochilas de los alumnos en busca de objetos peligrosos o sustancias ilegales.

Es de hacer notar que en cuanto autoridades anunciaron la reactivación de la operación, se alzaron voces que advierten sobre la previsible inutilidad de la medida –en razón de la facilidad con que un filtro de esas características puede ser burlado–, si de lo que se trata es de prevenir más homicidios en escuelas o en relación con ellas.

No es, en efecto, difícil imaginar que si un alumno está determinado a cometer un ataque armado, lo hará a pesar de la revisión de las mochilas.

Así las cosas, no es muy descabellado pensar que la mencionada operación es, más bien, una reacción de tipo emocional que busca dar a padres y autoridades la idea de que el asunto está bajo control, en aras de tranquilizar su conciencia, pero que no dará resultados en lo que se refiere a mantener a niños y jóvenes alejados de las armas.

La solución de raíz será abatir la cultura de muerte que se ha extendido tanto entre la juventud mexicana, promovida no sólo por quienes se dedican a actividades fuera de la ley, sino también por medios de comunicación que la ensalzan con series televisivas, canciones y otros recursos. Pero también lo será el combate eficaz al tráfico de armas en el país.

Esto último se antoja difícil en grado sumo, porque detrás de la introducción de armas a suelo nacional, sobre todo desde el norte, está la industria armamentista de Estados Unidos, que tiene particular influencia sobre el gobierno federal de ese país debido al apoyo financiero que dio a la campaña de su ahora presidente, Donald Trump.

Mientras, en México, los alumnos, sobre todo las niñas en edad de transición hormonal, tendrán que aguantar el bochorno de que algunos de sus asuntos íntimos queden a la vista de otras personas. n