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Chilapa, otra vez

Escrito por  Ene 23, 2020

Si, al presentar niños como cadetes comunitarios, la Crac-PF perseguía como objetivo llamar la atención, vaya que lo ha conseguido con creces.

Si de por sí el asesinato de los 10 músicos colocó nuevamente a Chilapa en el centro de la atención nacional, la imagen de pequeños vestidos como policías comunitarios y empuñando sendos rifles y hasta en posición de dispararar ha causado revuelo a nivel nacional cuando menos.

¿Será verdad que la Crac-PF colocaría a los menores en la línea de combate llegado el momento de un enfrentamiento con la delincuencia organizada? ¡Quién sabe! Lo que sí es un hecho es que, si llegaran a presentar un niño muerto en la confrontación, no sólo las organizaciones nacionales defensoras de derechos humanos se le echarían encima al gobierno, sino harían lo mismo los organismos internacionales, como la ONU y la CIDH.

Sea como estrategia para atraer la atención del gobierno o como determinación irrevocable de incluir a los niños en las filas de la comunitaria, la Crac-PF logró excelentes resultados, al menos publicitarios.

Tan es así que incluso el jefe del Ejecutivo federal respondió presuroso expresando que ya se atendía el problema de Chilapa. Lo mismo ocurrió con el gobierno estatal, que difundió de inmediato la versión de que deudos de los músicos fallecidos están recibiendo apoyo.

La Fiscalía General del Estado saltó a su vez a la palestra para revelar avances de la supuesta investigación que desarrolla respecto al suceso.

Dio a conocer, por ejemplo, que fueron sicarios de la banda Los Ardillos los agresores, algo que los lugareños manejaron desde un principio.

Asimismo, apuntó que fueron seis los atacantes, sin aportar elementos que le den credibilidad a la versión. ¿Por qué seis y no cuatro o 10 o 15 o 20?

Algo extraño aportó: los músicos fueron asesinados con armas punzocortantes.

No es ese el estilo de la delincuencia.

Algo más: pretendieron hacer aparecer el hecho como un accidente.

¿De cuándo acá les preocupa lo que pueda pensar la autoridad sobre sus crímenes?

¿Podrá la Fiscalía aplicar la ley?

Valga recordar solamente que desde 2016 el gobierno ha llevado a cabo cuatro operativos policiaco-militares sin siquiera despeinar a Ardillos y Rojos.

Uno de ellos tuvo efecto en 2016, la Operación Chilapa, con la participación de 3 mil 500 soldados y 250 policías federales y estatales.

Algo sigue estando muy claro: el gobierno no puede o no quiere. n