Amparos contra el predial

Escrito por  Ene 30, 2020

En ninguna democracia moderna debería y deberían los particulares tener justificación para negarse a contribuir a las finanzas públicas por la vía de los impuestos, pues en un sistema donde imperan la justicia y el derecho toda persona, física o moral, tiene la obligación de aportar a los gastos del Estado.

En ese paradigma, los empresarios que buscaron el amparo federal para no pagar el impuesto predial en Acapulco, con el argumento de que aumentó sin justificación la base gravable, no tendrían razón para ello. Pero la realidad a veces dista de los modelos teóricos, y en nuestro país, mucho más que en otros.

El caso es, en más de un sentido, parecido al de los niños que en Chilapa son entrenados en el ejercicio de las armas para que, algún día no muy lejano, las empuñen como policías comunitarios: sociedad y gobierno, organizaciones no gubernamentales e instituciones nacionales o internacionales levantaron la voz para alertar del riesgo de tal decisión y exigieron poner a los menores de edad al margen de cualquier conflicto.

Pero la realidad es distinta a ese planteamiento, y se impone. Porque el hecho es que los niños también son blanco de los grupos armados que operan fuera de la ley en esa y en muchas otras zonas del estado y del país.

Lo saben todos los que protestaron por esa noticia procedente de Chilapa: los sicarios suelen no detenerse ante la presencia de niños.

Pero, en el caso del impuesto predial que algunos empresarios de Acapulco se resisten a pagar, es necesario hacer notar que las autoridades, con su actuación, les conceden mucha de la razón que, en el paradigma del imperio de la ley, no podrían tener.

Uno de los ejemplos más patentes es Capama, organismo operador del agua que la propia autoridad describe como saqueado y, en una palabra, inutilizado para cumplir el propósito para el que fue creado, que es surtir de agua potable suficiente a la ciudad y procesar sus aguas residuales.

Si fue saqueada la Capama, ¿no piensan las autoridades obligar a quienes la saquearon a devolver lo que se llevaron? Si no lo hacen, si impera la impunidad para el ladrón o el irresponsable, el contribuyente tendrá toda la razón para negarse a pagar impuestos que, con toda seguridad, se irán por el caño de la corrupción. n