El toro de Francisco Galeana lleva más de 60 años representando a El Súchil en Tecpan Foto: Rodolfo Valadez Luviano

El toro de Francisco Galeana lleva más de 60 años representando a El Súchil en Tecpan

Escrito por  Rodolfo Valadez Luviano Ago 08, 2019

Desde 1957 que participó por primera vez en la Topa obtuvo su primer triunfo, cuenta orgulloso el guardián de la figura de petate


Tecpan, 7 de agosto. Al iniciar agosto, comienza a cobrar importancia la figura de Francisco Galeana Lucas. El hombre de 75 años de edad, es el celoso guardián del toro que por más de 60 años ha representado a la comunidad de El Súchil, durante la fiesta patronal dedicada a San Bartolomé Apóstol en Tecpan, el 23 y 24 de agosto.

Él mismo lo sabe. Por eso cuando comienza el mes desempolva y, de ser necesario, repara el burel de petate para que esté en las mejores condiciones a la hora de enfrentar a su rival el día de la Topa del Toro, el 23 de agosto.

Su toro, por más de 60 años ininterrumpidamente, ha representado a los habitantes de su localidad durante la fiesta religiosa, por lo que lo consideran una leyenda, ya que desde que participó por primera vez en la Topa, El Súchil obtuvo su primer triunfo, “lo que dio honor a su pueblo”, dijo con gesto de orgullo.

En entrevista, contó que antes de 1957, cuando debutó su toro en la Topa, la gente de El Súchil se sentía inferior a la de Tecpan, porque su toro perdía siempre con el de La Capilla, anfitrión de la fiesta patronal, a la hora de la Topa, pero ese año, asegura, todo cambió.

“El toro es propiedad de mi abuela, que era de Tecpan. Ella se lo compró al señor Chico Mijo, con el fin de sacarlo, junto con el del Súchil, cuando éste recorría las calles del pueblo días antes de la Topa, es decir, que el toro del pueblo bailaba por las calles y atrás venía el de mi abuela”, recordó.

Narró que en 1957, cuando se acercaba la fiesta, el comisario municipal en turno, al ver que el toro del pueblo se había quebrado, decidió pedirle el suyo a su abuela, quien accedió con la condición de que al término de la fiesta se lo regresaran, y así fue.

“A la muerte de mi abuela, -continuó- el toro le quedó a mi padre y cuando éste murió me quedó a mí. Cada uno en su  momento fue el responsable de cuidarlo y prestarlo para que representara a la población en la fiesta religiosa”.

Ese año, agregó, tras una larga historia de derrotas, apareció un joven de nombre Hernán Rebolledo Orbe, quien pidió la oportunidad de pelear el toro contra el anfitrión. Fue una pelea muy pareja, en la que ninguno de los dos cayó y, finalmente, tras largo rato de férrea batalla, se decretó empate, lo que alegró a los del Súchil que se sintieron más que ganadores.

De ese año a la fecha, abundó, es el mismo toro el que ha representado al pueblo el 23 y 24 de agosto, por lo que se le considera como algo legendario. “Y es que la Topa del Toro, más allá de ser una tradición, es una lucha en la que está de por medio el honor y el orgullo de los habitantes de las poblaciones que participan, el cual no puede ser pisoteado por nadie”, asentó el artesano.

Actualmente Francisco Galeana se dedica a fabricar toros de petate para los pobladores de su comunidad, que los bailan tanto en la fiesta patronal de Tecpan como en la de Santa Rosa de Lima, celebración religiosa de El Súchil el 30 de agosto.