Analizan en el Congreso local legitimar el matrimonio entre personas del mismo sexo Foto: Internet

Analizan en el Congreso local legitimar el matrimonio entre personas del mismo sexo

Escrito por  Citlal Giles Sánchez Nov 17, 2018

No darle certeza jurídica sería una triple discriminación, dice diputado Moisés Reyes

La Constitución establece que se deben respetar, proteger y garantizar los derechos humanos, afirma


Chilpancingo, 16 de noviembre. La reforma al Código Civil para que en Guerrero sea legítimo el matrimonio entre personas del mismo sexo, ya se analiza en el Congreso del Estado, a fin de tener certeza jurídica. El no hacerlo, “sería una triple discriminación”.

El diputado local por Morena, Moisés Reyes Sandoval, argumentó que la Constitución de México en su artículo primero establece que todas las autoridades tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad; así también prohíbe toda discriminación motivada por preferencias sexuales o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

El diputado consideró importante que el Congreso del Estado garantice los derechos humanos de todas las personas, realizando las adecuaciones correspondientes al Código Civil a fin de garantizar el derecho de las personas del mismo sexo para contraer matrimonio en igualdad de condiciones que las personas heterosexuales, “es decir que se garantice el matrimonio igualitario”.

Reyes Sandoval manifestó que el considerar que el matrimonio es para procrear hijos “constituye una medida no idónea para cumplir con la única finalidad constitucional a la que puede obedecer la medida: la protección de la familia como realidad social”.

Asimismo dijo que pretender vincular los requisitos del matrimonio a las preferencias sexuales de quienes pueden acceder a la institución matrimonial con la procreación es discriminatorio, pues excluye injustificadamente del acceso al matrimonio a las parejas homosexuales que están situadas en condiciones similares a las parejas heterosexuales.

“La distinción es discriminatoria porque las preferencias sexuales no constituyen un aspecto relevante para hacer la distinción en relación con el fin constitucionalmente imperioso; como la finalidad del matrimonio no es la procreación, no tiene razón justificada que la unión matrimonial sea heterosexual, ni que se enuncie como entre un solo hombre y una sola mujer”, mencionó e incluso dijo que la sola expresión resulta discriminatoria.

Además de que está prohibida cualquier norma discriminatoria basada en la orientación sexual de la persona, por lo que ni autoridades estatales como particulares, pueden disminuir o restringir los derechos de una persona a partir de su orientación sexual.

“En este sentido excluir de la institución del matrimonio a las parejas del mismo sexo se traduce en una triple discriminación, como se ha sostenido en el criterio establecido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, puesto que la existencia misma de las leyes que limitan el matrimonio a las parejas heterosexuales trasmiten un mensaje excluyente hacia las personas homosexuales que queriendo o no contraer matrimonio, la ley no les reconoce este derecho”.

La iniciativa pretende reformas para que contraigan matrimonio las personas que hayan cumplido dieciocho año; los cónyuges, mayores de edad, tendrán capacidad para administrar, contratar o disponer de sus bienes propios y ejercitar las acciones y oponer las excepciones que a ellos correspondan, sin que para tal objeto necesite el esposo del consentimiento de la esposa, ni ésta de la autorización de aquél, salvo en lo relativo a los actos de administración y de dominio de bienes comunes.

Los cónyuges, durante el matrimonio, podrán ejercitar los derechos y acciones que tengan el uno en contra del otro, pero la prescripción entre ellos no corre mientras dure el matrimonio; ninguno de los cónyuges podrá cobrar retribución u honorario alguno por los servicios personales que le prestare, o por los consejos y asistencia que le diere.