Vigentes aún, explotación y bajos precios que marginan a quienes viven del campo

Escrito por  Héctor Briseño Ago 20, 2017

Estamos en manos de acaparadores, recrimina productor


Medio siglo después de la matanza de la Coprera, en la que fallecieron al menos 35 personas, productores de Guerrero explicaron que siguen vigentes las condiciones de explotación, acaparamiento y bajos precios, que mantienen en la marginación a familias que viven del campo en el estado.

Acusaron que la industria y el presupuesto del campo todavía son manejados por descendientes de los acaparadores de aquel entonces, o por líderes de la Confederación Nacional Campesina (CNC), que solamente ayudan a simpatizantes priístas.

Explicaron que debido la situación de crisis en el campo, productores han optado por talar sus palmeras y sembrar principalmente árboles de mango, el cual venden a 20 pesos la caja.

El productor Cenobio Flores García, advirtió que “la situación de la copra no ha mejorado, el campo en general se encuentra en una crisis”, y señaló que lo mismo ocurre con la producción de mango, jamaica, limón, leche y plátano.

Flores García manifestó que “estamos en manos de acaparadores, quienes compran la producción al precio que ellos fijan, en la Central de Abastos, en las bodegas”.

Recalcó que “producimos mucho, el problema está en que seguimos en manos de los acaparadores, de las bodegas de la Central de Abastos y en Puebla, en nuestros propios pueblos, en la colonia Miranda Fonseca de Atoyac, hay cinco bodegas de mango de la Central de Abastos”.

El productor detalló que “cuando el mercado de mango abre en la Central de Abastos a mil 200 pesos la caja de 25 kilos, aquí nos la pagan a 400 pesos”.

Acusó que “tenemos la industria en Coyuca, donde las máquinas se las están robando a pedazos para venderlas como fierro viejo, la que produce el aceite”.

Mientras que el todavía representante de la Unión Mercantil de Productores de Coco, Jorge Salas Pérez, manifestó que “siguen los mismos caciques que acaparaban el coco, son los hijos y los nietos que heredaron el control. Los herederos del gobierno y los mismos acaparadores, son algunos de los que exportan el coco y el mango”.

Posteriormente, en entrevista, Salas Pérez mencionó que “yo mantengo la Unión Coprera, pero hay una desorganización, pues nadie confía en nadie, los convoco pero no quieren saber nada, la mayoría ya taló sus palmeras”.

Señaló “¿qué podemos esperar?, lo único que podemos esperar es un cambio de gobierno que le haga justicia a los campesinos y copreros”.

Salas Pérez explicó que “nosotros fuimos liquidados ante el juez, pero solamente en el papel, saquearon todo, la maquinaria; seguimos en el mismo olvido, continúa el acaparamiento. Yo todavía siembro palmeras, pero el problema es la venta, la comercialización”.