“El gobierno no necesita armas sofisticadas, sino invertir en inteligencia y tecnología” Foto: Especial

“El gobierno no necesita armas sofisticadas, sino invertir en inteligencia y tecnología”

Escrito por  Patricia Rumbo Feb 24, 2020

Los delincuentes que operan en la capital tiene más ambiciones políticas que otros

Debe desarticular a los grupos criminales que operan en la entidad, indica Javiera Donoso Jiménez


El gobierno no necesita más armamento sofisticado para resolver los problemas de inseguridad y homicidios, debe intervenir e invertir en las policías, implementar centros de inteligencia criminal que orienten su trabajo, para así desarticular a los grupos criminales que operan en los municipios y que igual que las instituciones de Guerrero tienen su capital en Chilpancingo, expuso la investigadora integrante del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Javiera Donoso Jiménez.

En entrevista, la académica sostuvo que no se necesitan tanques para mejorar la seguridad, pero que sí se debe implementar la inteligencia criminal para orientar a los cuerpos policiales de la entidad, además de dirigir los recursos para capacitarlos, tecnologizarlos y depurarlos, “porque el presupuesto de los grupos delictivos es superior al público para la adquisición de artefactos”.

Aseveró que es relevante analizar las estadísticas de criminalidad desde su forma y no solamente con números absolutos porque “al nivel crítico de homicidios que se tiene en Guerrero, un muerto más o un muerto menos no hace la diferencia en términos de seguridad, pero sí podemos leer los mensajes que vienen contenidos con los homicidio, diseñar y aplicar políticas públicas”.

Donoso Jiménez comparó que en términos de volumen de muertos no hay diferencia entre las violencias que se ejercen en las ciudades de Acapulco y Chilpancingo, pero que el contraste está “en el discurso que contiene la muerte, porque es altamente político, en él se utilizan los cuerpos como emisarios en los edificios para enviar un mensaje directo a la clase gobernante”.

Explicó que en estos eventos se puede observar que hay una práctica dialogante entre las organizaciones criminales regionales más poderosas y las autoridades locales y estatales de la capital.

Relató que las formas de matar y de exponer las partes de los cuerpos en la ciudad central, evidencian la omisión o la complicidad de las instituciones de seguridad pública “eso significa que las organizaciones criminales que operan en Chilpancingo tienen ambiciones políticas más sofisticadas que las que operan en Acapulco, que tienen más prácticas de sobrevivencia y de cobro de cuotas, más que las otras que abiertamente desafían a las dependencias”.

Javiera Donoso consideró que el activismo de los familiares de los desaparecidos ha permitido revelar y destapar las fosas que hay alrededor de la ciudad capital, para colocar en el escenario el hecho de que los grupos criminales ocupan los cuerpos para transmitir y negociar sus aspiraciones, y que la sociedad debe cuestionarse quiénes son los que ocultan los cuerpos, y si el Estado no quiere hacerse responsable, y esconde los cuerpos.

Recomendó mostrar voluntad política y realizar acciones efectivas “por qué ¿a quién le conviene que la situación de violencia y de crisis permanezca y crezca?, o no quieren, y eso significaría que hay infiltraciones, porque si cae el de abajo cae el de arriba, y el precio que se va a pagar es a nivel poder,  eso es lo que no quieren poner en juego”.

Agregó que en este curso, el costo más alto es la pérdida de vidas civiles, porque las cifras muestran que 90 por ciento de las víctimas alcanzadas son hombres jóvenes y pobres, de entre 21 y 40 años.

Esclareció que “ellos son víctimas y victimarios porque sirven como halcones o transportadores de drogas, y si no le entran los matan, aparte de trabajar para mantenerse deben trabajar para las organizaciones”.

Ironizó que los grupos criminales de Guerrero no tienen nada que ver con los ideales del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, que permitían al individuo y a la comunidad progresar y hacerse ricos, sino que son una orden absolutamente neoliberal que esclaviza y a cambio sólo les permite seguir vivos “si las organizaciones criminales sólo dialogan con el poder político y con la clase gobernante, ahí hay qué pensar dónde se están dando las transferencias de dinero”.