Ayer por la mañana, trabajadores del Hospital General de Acapulco se reunieron para protestar por la falta de equipo para atender de emergencia a las personas que lo necesiten. Ayer por la mañana, trabajadores del Hospital General de Acapulco se reunieron para protestar por la falta de equipo para atender de emergencia a las personas que lo necesiten. Foto: Raúl Aguirre

Ponen en riesgo a enfermos al trasladarlos de prisa al nuevo hospital en El Quemado

Escrito por  Héctor Briseño Dic 17, 2017

Hay pacientes, hasta un bebé, recién operados, señalan quejosos con el procedimiento

Este lunes entra en operación el nuevo inmueble que será inaugurado por el presidente Peña Nieto


Personal médico, pacientes y familiares de personas enfermas internas en el hospital general de Acapulco, ubicado sobre la avenida Ruiz Cortines, en la parte alta del puerto, acusaron falta de ética y cuidados, entre otras irregularidades, en el traslado de trabajadores y de personas enfermas al nuevo hospital, ubicado en la localidad del Quemado, en la periferia, que entrará en funciones a partir de este lunes.

Sin embargo, la propia delegada sindical del nosocomio pidió a trabajadores no salir a comprar a los alrededores del nuevo hospital, y que lleven su propia comida.

Ante la prisa por trasladar definitivamente las funciones del nosocomio a las nuevas instalaciones, que se espera sean inauguradas por el presidente de la República Enrique Peña Nieto, se puso en riesgo la vida de pacientes, señalaron trabajadores inconformes con los procedimientos de la autoridad estatal.

Testimonios refieren que sin previo aviso y durante la madrugada del sábado, responsables del traslado intentaron obligar a familiares a aceptar el transporte de sus pacientes sin importar su estado de salud.

La mañana del sábado se mantenía un adulto de 50 años en estado de coma, con craneotomía descompresiva, de nombre Antonio, quien fue atropellado, en el piso cuatro, en el cual ya no funciona el aire acondicionado, por lo que un enfermero pasante mantiene las ventanas abiertas.

“Ya no hay nada ni nadie, solo un médico”, señaló su primo, Jorge Reyes Torres.

Los pasillos lucen abandonados, hay cajas con basura y papeles sobre el piso, humedad en las paredes, muebles apilados.

En el tercer piso, tres jóvenes mujeres se preguntan qué suce-derá con sus hijos recién nacidos; uno de los bebés, se recupera de una operación a corazón abierto, los otros dos, nacieron de forma prematura.

Estefanía Hernández es de Chilpancingo y a su hijo de 10 días, Dylan, le intervinieron el corazón hace dos días y solo una enfermera está en piso.

“Llegaron y sin avisar en la madrugada nos dijeron que nos teníamos que ir al nuevo hospital; no han venido pediatras”, lamentó el papá del bebé, Enrique García.

Hay otros dos infantes, nacieron de siete meses y requieren cuidados especiales.

El tiempo mínimo de traslado al nuevo hospital, es de 30 minutos, lo cual complica la atención de enfermos sin seguridad social o seguro popular, que radican en el centro de la ciudad, o que viajan desde las costas de Guerrero para ser atendidos.

De hecho, la mañana del sábado, trabajadores rompieron el candado del acceso principal al hospital para ingresar, pues policías no dejaban entrar a los pacientes.

La enfermera pediatra Silvia Díaz Vélez comentó con preocupación que los bebés no pueden ser trasladados.

“Es antiético la forma en que están haciendo los procedimientos”, se quejó un médico en reunión sostenida en el quinto nivel, en la que personal médico del hospital recriminó a la delegada sindical, Mayanin Zúñiga Leyva, el descontrol administrativo para hacer el traslado al nuevo hospital.

Aunque la Secretaría de Salud contrató un camión de pasajeros con aire acondicionado para transportar al personal, las quejas se multiplican ante la inseguridad en Acapulco y la periferia, el tiempo del trayecto y la población que será afectada.