A pesar de la homofobia de algunos, “los alimentamos y nos recomiendan”: comunidad LBGTI Foto: Dassaev Téllez Adame

A pesar de la homofobia de algunos, “los alimentamos y nos recomiendan”: comunidad LBGTI

Escrito por  Dassaev Téllez Adame Jul 01, 2020

Desde hace dos meses, colectivos de Chilpancingo ofrecen comida a familias de sectores vulnerables


Chilpancingo, 30 de junio. Integrantes de colectivos de la comunidad LBGTI de Chilpancingo, desde hace dos meses ofrecen comida a familias de sectores vulnerables. “A pesar de la homofobia de algunas personas, los alimentamos y nos recomiendan, eso nos llena de orgullo, porque habla de que estamos haciendo las cosas bien”, indicaron.

Chiky Demetrio Patrocinio, mujer transgénero e indígena amuzga del municipio de Ometepec, dijo que son 25 homosexuales de los colectivos Orgullo Guerrero y Juntos y Organizados Terminaremos con la Opresión Sexual (JOTOS), que han recibido apoyo de distintos grupos políticos y sociales, logrando dar alimento a más de mil personas de sectores vulnerables, como artesanos y adultos mayores.

La Chiky, como es conocida entre la comunidad de artesanos y LGBT, platicó con sus compañeras y compañeros de los colectivos, comenzaron a apoyar su idea de comedor comunitario, luego de ver la situación que viven algunas de sus compañeras servidoras sexuales, artesanos y estilistas, recibieron un duro golpe a su economía con esta contingencia.

Hace casi dos meses del arranque de este comedor, dijo que han recibido apoyo de asociaciones civiles, funcionarios y comerciantes, así como de sus compañeros, con los insumos que se necesitan para la elaboración y repartición de comida.

Explicó que todos los martes y jueves a partir de las 2 de la tarde reciben hasta 70 personas al día, logrando alimentar a más de mil personas, y con la finalidad “alimentarles también el corazón”, la comida es preparada en fogón con leña, por lo que también han recibido apoyo con este material.

Chiky, además de sus características y de su altruismo, es artesana de bordado de blusas y huipil, ha mantenido su negocio de venta y elaboración de artesanías desde hace tres meses, aunque también adeuda cuatro meses de renta, ya que derivado de la contingencia sus ventas se redujeron hasta en 90 por ciento, por lo que no cuenta con recursos para pagar la renta de su hogar y de su local.

A los beneficiarios de este comedor, les pide comprar de manera voluntaria algún producto de ella o de sus compañeras para solventar los gastos de vivienda y comida.

“Cada que viene un amigo o conocido, promociono mi artesanía, les digo que me compren una blusa porque ya no tengo para comprarme comida y me responden, algunos, comprándome algo… debo tres meses de renta, hable con mi arrendador, cuando empezó la contingencia, que me esperara y amablemente me dijo que ‘sí, tú trabaja, tu tranquila’”, comentó.

Hizo un llamado a todo ciudadano o político a donar despensas para continuar ofreciendo este apoyo a los ciudadanos, “si me apoyan yo voy a seguir cocinando”.

Por su parte, Isaí Rendón Rojas, Isa, miembro del Colectivo Orgullo Guerrero y profesor de la Escuela de Artes de la Universidad Autónoma de Guerrero, dijo que todos los que participan en este comedor de manera rotativa acuden a apoyar esta idea; además de que sus compañeras se han organizado para ofrecer sus servicios sociales, que van desde maquillajes, peinados y regularización de materias escolares, debido a que ellas y ellos también tienen que pagar rentas y sustento a sus familias, porque no viven de un salario fijo.

Dijo que incluso en este comedor existe la discriminación y homofobia, pero afortunadamente dentro de este lugar no se ha dado ningún problema de este tipo.

“Pero en la calle dicen: mira el puto nos dio de comer o mira el mariconcito ese, tiene un comedor para que vayan, tal vez si hay homofobia o discriminación, pero también ellos invitan a venir a las personas; sí hay homofobia, pero se la aguantan”, dijo.

Mientras que SChuy, del colectivo JOTOS, dijo que a ellos les nació participar luego de ver que sus compañeros indígenas y artesanos gay, comenzaron a tener complicaciones con sus ingresos por las bajas ventas de sus productos y servicios, y necesitaban de ayuda para alimentarse.

“No esperábamos la respuesta de las personas que vienen a comer, de las personas que apoyan y los políticos y es reconfortante”, expresó.