Justicia y subsistencia, dos luchas que sobrelleva padre de normalista desaparecido Foto: Salvador Cisneros Silva

Justicia y subsistencia, dos luchas que sobrelleva padre de normalista desaparecido

Escrito por  Salvador Cisneros Silva May 14, 2018

Eleucadio Ortega vende plantas medicinales en calles de Tlapa para  pagar los estudios de sus otros tres hijos


Tlapa, 13 de mayo. En una de las calles del centro de la ciudad, don Eleucadio Ortega, padre de Mauricio Ortega Valerio, uno de los jóvenes normalistas desaparecido en Iguala, coloca desde hace dos meses sobre el piso plantas medicinales que ofrece en venta a los transeúntes; la necesidad económica lo ha obligado a dejar medianamente la lucha por la presentación con vida de los normalistas para buscar el sustento familiar con la cual intenta dar estudios a tres de sus hijos.

 “Pásele doñita ¿que le damos?”, grita don Eleucadio sentado en un banco de plástico sobre la calle Comonfort en donde se ha colocado desde hace dos meses para vender árboles medicinales.

Eleucario Ortega es originario de la comunidad me phaa de Monte Alegre, perteneciente al municipio de Malinaltepec, en donde hasta la desaparición de su hijo Mauricio se dedicaba al cultivo y venta de café.

Él asegura y siente en su corazón que su hijo junto con sus demás compañeros se encuentran con vida, “los tienen trabajando en algún lado”, dice.

No pierde las esperanzas a pesar de las innumerables mentiras que el gobierno mexicano inventó para convencerlos de que sus hijos estaban muertos, quemados sus cuerpos y arrojados sus restos en un río.

 “No vamos a parar de buscar, de luchar, de insistir que nuestros hijos están vivos, hasta que aparezcan”, destacó.

Han pasado tres año y siete meses desde la desaparición de los 43 normalistas; al inicio, don Eleucadio encabezó la organización que crearon los padres de familia de los normalistas para exigir a las autoridades su búsqueda y la aparición con vida.

Después de ese tiempo, Eleucadio ha tenido la necesidad de buscar trabajo para mantener a sus tres hijos que continúan estudiando; jamás recibieron un peso del gobierno, dice, a pesar de las insistencias para que los padres desistieran a más reclamos en contra del gobierno de Enrique Peña Nieto.

 “Jamás recibimos ni un solo peso del gobierno, nos ofrecieron millones a cada uno, para que dejáramos de exigir justicia para que nos fuéramos a nuestras casas, resignados de que nuestros hijos habían sido asesinados, jamás lo hicimos, por eso estoy aquí, luchando por mis demás hijos, pero tampoco dejo la lucha por Mauricio”, expresó.

Al día don Eleucadio logra vender de 100 a 150 pesos por los productos que ofrece, dinero que va destinado completamente a la educación de sus tres hijos, de quienes quienes espera logren terminar sus estudios profesionales.

 “Trabajo unos cinco días a la semana y luego me regreso para reunirme con los demás padres de los 43 o participar en jornadas de lucha, cualquier oportunidad de seguir exigiendo la presentación con vida de nuestros hijos ahí estaré, pues ¿qué padre abandonaría a su hijo? Yo nunca”, exclamó.

Quien logra reconocer a don Eleucadio se detiene para saludarlo de mano o abrazarlo, principalmente los profesores de la región, quienes no sólo se acercan a él para pedir informes sobre sus productos y seguir.