Instalan mesas de lectura en Atoyac para que los niños se apasionen por los libros Foto: Rodolfo Valadez Luviano

Instalan mesas de lectura en Atoyac para que los niños se apasionen por los libros

Escrito por  Rodolfo Valadez Luviano Sep 20, 2018

El historiador Víctor Cardona puso en marcha el proyecto para que los menores echen a andar su imaginación e inventen sus propias historias


Atoyac, 19 de septiembre. Con el propósito de fomentar el hábito de la lectura entre los niños y jóvenes del municipio, el historiador Víctor Cardona Galindo puso en marcha un proyecto en el que instala mesas de lectura para menores, donde además los participantes dan rienda suelta a su imaginación y practican la literatura, “con el fin de que se apasionen por los libros”.

“La idea nace porque cuando era niño quería leer, pero desafortunadamente no existían lugares donde pudiera adquirir o pedir prestado un libro, porque las bibliotecas de las escuelas estaban bajo llave. El primero que leí lo rescaté de la basura, y aunque al paso de los años pude adquirir otros, me quedó el recuerdo de aquella vez y eso fue lo que me impulsó a acercar los libros a los muchachos”, contó el también cronista de Atoyac.

Las mesas son instaladas dentro del Centro Cultural La Y, en la comunidad del mismo nombre, que coordina la profesora Teodora Sanjuan Herrera, porque, a diferencia de otros lugares de la cabecera municipal, incluido El Ticuí, fue el lugar donde existen menores interesados en leer, agregó.

En entrevista, Cardona Galindo dijo que el proyecto inició con libros de cuentos de su colección personal, pero al ver que era favorable la respuesta de los niños, buscó el apoyo del Programa Nacional de Lectura del que recibió 47 libros y posteriormente, gracias a que la gente se dio cuenta de la actividad a través de las redes sociales, recibió donaciones de profesores y gente relacionada con la cultura en Atoyac.

Actualmente el proyecto cuenta con 10 niños, los cuales, en cada sesión, pueden escoger la bibliografía que sea de su interés para leerlo, y posteriormente hay espacios de análisis de cada lectura, en los que, incluso, echan a andar su imaginación al comparar lo que leyeron con pasajes de su vida cotidiana, narran las cosas que les cuentan sus abuelos o padres o, inclusive, llegan a inventar sus propias historias.

“Uno de los propósitos es que los que asisten se den cuenta también que en el entorno donde viven existen muchas historias que contar, para que en un futuro sean ellos los que escriban los textos y se adentren en la literatura”, asentó.

Para el también escritor, es necesario que tanto los padres como los maestros retomen ser los guías de los menores para acercarlos a los libros, y en esta modernidad que se vive, con los adelantos tecnológicos como el Internet, conozcan que también a través de la red se puede interactuar con las buenas lecturas, para alejarlos de contenidos nocivos como las historias que hablan de narcotráfico, violencia o pornografía, que distraen a los menores y los apartan de la parte cultural que el Internet también puede ofrecer.