Recibe Carlos Payán la medalla  Belisario Domínguez del Senado Foto: Cortesía

Recibe Carlos Payán la medalla Belisario Domínguez del Senado

Escrito por  Javier Soriano Guerrero Dic 20, 2018

El viejo lobo de mar del periodismo conocía la máxima de que más vale una imagen que mil palabras, recuerda Germán Martínez


Carlos Payán Velver, fundador de La Jornada, viejo lobo de mar del periodismo, conocía la máxima de que más vale una imagen que mil palabras.

Hoy se publicará otra foto de Payán, será el retrato a su vida: en el Senado con el Presidente de la República y la medalla al cuello del chiapaneco Belisario Domínguez.

Payán es a toda madre, me dijo el senador Félix Salgado Macedonio cuando firmamos juntos la propuesta para que precisamente él fuera condecorado, así se expresó Germán Martínez Cázares, director general del IMSS, quien junto con el senador guerrerense propusieron la candidatura de Carlos Payán a la Medalla Belisario Domínguez.

Martínez Cázares recuerda los tiempos en que empezó a conocer personalmente a Payán. Fue en la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) para Chiapas, que buscaba la paz después de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional EZLN le declarara la guerra al gobierno de México.

Payán era senador y él un diputado aprendiz que todo lo cuestionaba sin cuidar formas, ritmos ni plazos. Payán siempre me movió a la serenidad y a la reflexión, rememora.

Continúa, allí coincidió y conoció a mucha gente valiosa como Pablo Salazar Mendiguchía, Luis H Álvarez, Gilberto López y Rivas, Abel Vicencio Álvarez y, por supuesto, el obispo Samuel Ruiz García, y algunos comandantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Cuando llegó a la Cocopa la política para él era un asunto de amigos enemigos. Era para decirlo en palabras de Carlos Schmitt de amigos contra enemigos, señala. Y, precisamente, con Payán descubrió que el otro, el distinto, el adversario, no es enemigo.

Payán ayudaba a quien le pedía ayuda, aconsejaba, narraba, conversaba, era emisario de mensajes o receptor de confidencias.

Payán en aquellos días en Chiapas no buscó la estridencia fácil ni la nota del día, buscaba la foto trascendente, dice el director del IMSS.

Payán no perdió detalle de la miseria, la violencia, la desigualdad, en la que vivían y viven muchos de los pueblos indígenas, pero tampoco se dejó deslumbrar por algunos líderes falsos que atizaban la hoguera del resentimiento. A algunos de ellos los acusó de ser seguidores del dictador camboyano Pol Pot. La imagen de Payán era de congruencia, manifiesta Germán Martínez.

Cuenta que se divirtieron mucho en aquellos días en Chiapas, le dijo en una conversación después de que el Senado oficializó concederle la Medalla Belisario Domínguez, y recordaron cuando durmió la Cocopa en una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social en Guadalupe Tepeyac, entre asombros y risas.

La fotografía de Payán no es de odios ni recelos ni complejos partidistas. El valor de la foto como noticia, sin trucos ni alteraciones, así recuerda Martínez Cázares.

La foto más fiel de Payán es la de un hombre bueno a quien la República le aplaude, esa es la imagen de Payán: un hombre con templanza.

Efectivamente, la foto de Payán es la de un hombre con buen humor, divertido, feliz.

Un viejo lobo, concluye sus recuerdos Germán Martínez Cázares.