Visten botellas para mantener su identidad como artesanos chilapeños Foto: Beatriz García

Visten botellas para mantener su identidad como artesanos chilapeños

Escrito por  Beatriz García Ene 14, 2019

Las ventas en el tianguis de Chilapa bajaron hasta 70% por la violencia, se queja la artesana Leidi Aida Cervantes


Chilpancingo, 13 de enero. La artesana Leidi Aida Cervantes Gallardo lleva 10 años elaborando botellas artesanales, con el fin de mantener la identidad como chilapeña, aunque desde hace unos cinco años las ventas en el tianguis dominical bajaron hasta un 70 por ciento por la violencia que se vive en el estado.

Apenas unas cuántas familias de la cabecera municipal se pasean por los pasillos del tradicional tianguis artesanal de la ciudad en este domingo.

Artesanos de distintas comunidades se establecen en los alrededores del bulevar Eucaria Apreza.

Artículos de madera, palma, barro, carrizo, totomoxtle y mimbre, son algunos de los materiales que los artesanos transforman en floreros, servilleteros, canastas, chiquihuites, flores, muñecas, cazuelas o aretes, que durante la semana elaboran para llevarlos a la cabecera y que los turistas los compren.

En uno de los pasillos está Leidi Aida junto con su padre Pedro Cervantes, originarios de la cabecera municipal, quienes desde 2008 tuvieron la idea de vestir botellas de vidrio de diferentes personajes de danzas: tlacololeros, tigres, viejitos, diablos, acatecas o sanjeronimeñas.

Sentados detrás de su puesto que exhibe botellas de diferentes tamaños y trajes con vistosos colores, y que cuestan desde 50 pesos hasta 300 pesos depende del modelo, cuentan cómo comenzaron a elaborarlas y con qué objetivo.

Leidi recuerda que la primera vez que ideó las vestiduras de una botella fue porque las iba a regalar; entonces compró mecate y comenzó a forrarlas; después ponerle manos; un sombrero y una mascarita. Luego conocidos suyos le dieron más ideas para que hiciera tlacololeros. Así decidió comenzar a venderlas en el tianguis.

La primera vez que acudió al tianguis artesanal fue con 12 botellas, ese día en poco tiempo terminó de venderlas. En el tianguis era la primera artesana que hacía botellas de este tipo, éstas que comúnmente se utilizan para llenarlas de mezcal. Era la novedad.

Sin embargo, en poco tiempo la competencia comenzó en el resto de los artesanos. Las copiaron.

Por lo tanto, Leidi decidió registrar como suyas las botellas. Aunque legalmente tiene el registro nunca procedió en contra de los artesanos que las copiaron, pues dice que todos tienen derecho a ofrecer sus productos.

Aunque también la competencia le afectó, pues el resto de los artesanos, aunque con menos calidad en el material, las llegan a vender más baratas.

Leidi junto con su padre recuerdan los primeros años de ventas, pues hasta llegaban turistas de otros municipios o estados a hacerles pedidos para recuerdos de bodas o de 15 años. Hasta 100 botellas por pedido entregaban.

Pero desde hace unos seis años, la violencia que recrudeció en el municipio y en el resto del estado provocó la poca afluencia de los visitantes al tianguis.

La artesana recuerda cómo hace más de cinco años, a partir de octubre comenzaban las ventas grandes, con el Día de Muertos. Unos 15 o 20 autobuses repletos de turistas llegaban a la ciudad.

Ahora hay días de tianguis en los que no logran vender ni una botella, tampoco hay pedidos y por lo tanto dejó de ser la principal entrada económica de su familia.

Para Leidi y su papá seguir elaborando botellas significa mantener la identidad como artesanos chilapeños, además de que tienen gratos recuerdos de sus inicios en la elaboración de botellas artesanales.

Ellos lamentan que ni el gobierno municipal ni el estatal dan apoyos para el crecimiento de su producción e incluso para poderlas vender; tampoco los invitan a expos para ofrecer sus productos, y si lo hacen tienen que ir con sus propios recursos.

Hace unos cinco años recibían más invitaciones para ir a vender a ferias o expos, incluso hasta les pagaban sus viáticos.

Gracias a su dedicación y empeño en cada pieza que elaboran para vestir las botellas han podido difundir sus productos en lugares como Taxco, Acapulco y Chilpancingo, y en ocasiones hasta fuera del estado.