Muere sacerdote que defendió a amuzgos en Xochistlahuaca Foto: Misael Damián

Muere sacerdote que defendió a amuzgos en Xochistlahuaca

Escrito por  Misael Damián Jun 07, 2019

Fue activo defensor de los derechos humanos; simpatizaba con líderes guerrilleros

Su familia confirma la noticia tras ser trasladado a su pueblo natal, El Gilmute, Tepantitlán, Jalisco

Máximo Gómez gestionó la brecha a Ometepec, la introducción de energía eléctrica y agua potable


Xochistlahuaca, 6 de junio. Maximino Máximo Gómez Muñoz, después de sufrir un accidente en su casa particular en Atoyac de Álvarez fue trasladado a su tierra natal, El Gilmute, municipio de Tepantitlán, Jalisco, fue atendido en un hospital de Guadalajara, donde este 5 de junio murió, apenas había cumplido 87 años de edad.

Párroco de San Miguel Arcángel en Xochistlahuaca, y encargado de la Misión de Santa María de Guadalupe en Cozoyoapan (comunidad amuzga), en 1967, señala un escrito que hizo la arquidiócesis de Acapulco en su memoria, aunque también se señala que por su acciones de rebeldía había sido declarado como su sacerdote “irregular”, y es que Máximo Gómez tiene una trayectoria a favor de los desprotegidos y en defensa de los derechos humanos.

La propia arquidiócesis recuerda que el 21 de  marzo de 1999 recibió a los delegados del EZLN, quienes vivieron al estado a promover la consulta para la paz y les ofició una misa en la iglesia del Dios único, en Atoyac, aparte que los zapatistas le llevaron la urna a su templo para que votara, templo donde se guardaron los restos de Lucio Cabañas durante un año.

En 1995, Máximo Gómez fue intermediario de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (Ocss) con el gobierno tras la masacre de Aguas Blancas, espacio que abandonó tras darse cuenta que el gobierno les estaba tendiendo una trampa a los líderes campesinos. Ofició la misa cuando apareció el EPR. Junto con el escritor Carlos Montemayor develaron el monumento a Lucio Cabañas en el zócalo de Atoyac en 2002.

Cuando llegó a Xochistlahuaca, este pueblo no tenía agua potable, ni luz ni brecha y estaba en manos de caciques, quienes tenían su ganado en tierras de los amuzgos, miles de animales enviaban a Tehuacán, Puebla, cada año, y a los pobres no se les permitía tener ganado, relatan los propios amuzgos, y tampoco les era permitido sembrar mucho, sólo lo necesario para comer. También las únicas tiendas eran de los caciques, y si alguien se atrevía desobedecer era asesinado.

Máximo Gómez nació el 11 de mayo de 1932, en el rancho El Gilmute, municipio de Tepatitlán, Jalisco; en su estancia en Xochistlahuaca logró gestionar la brecha que comunicaría a esta cabecera con Ometepec, luego la luz eléctrica, el agua potable, la cooperativa Suljaa’ y muchos otros beneficios para el municipio amuzgo.

Se sabe también que logró que los ricos sacaran sus animales de las tierras de los campesinos amuzgos, logro que le costó dos meses en plantón en las afueras del Departamento Agrario en la Ciudad de México, en 1971. Tras sus acciones a favor de los amuzgos recibió amenazas de los caciques, de las cuáles salió librado.

También por su participación en la lucha social y defensor de los derechos humanos, el 11 de junio de 1994 fue revisada su parroquia en Atoyac de Álvarez por judiciales (hoy policías ministeriales) al mando de Mario Arturo Acosta Chaparro y del agente de Ministerio Público de Acapulco, Elías Reachi Sandoval, tras ser acusado de tener armas, sin embargo, el gobierno no encontró nada.

Fue poeta, compositor de corridos con mensajes de luchas sociales; en un mensaje que dio en el sepelio del guerrillero del EPR, Isidro Molina Sánchez, dijo que éste será sembrado, para que salgan muchos Isidros. Con la aparición del grupo guerrillero, el padre Máximo Gómez felicitó a los integrantes por levantarse en armas.