El Estado ha ganado la batalla de generar miedo y desinformación, señala periodista Foto: La Jornada Guerrero

El Estado ha ganado la batalla de generar miedo y desinformación, señala periodista

Escrito por  Roberto Ramírez Bravo Nov 21, 2017

Todos nos vemos inmersos en la política de terror, asevera el corresponsal de La Jornada

Lo que se vive en la actualidad es una estrategia de guerra de baja intensidad, afirma Sergio Ocampo


El Estado ha ganado la batalla de generar miedo y desinformación entre los ciudadanos, advirtió el periodista Sergio Ocampo, corresponsal de La Jornada en Chilpancingo. 

“¿Cuál es el objetivo del gobierno del Estado mexicano? Meter terror en la sociedad y lo está logrando, en la medida en que la sociedad no esté bien informada, en esa medida todos nos vemos inmersos en esa política de terror”, señaló, y pidió a las organizaciones sociales estar atentas y que “no permitamos que esta política de terror nos llegue a todos, porque nos vamos a arrepentir”. 

Acompañado del reportero Arturo De Dios Palma, colaborador de La Jornada Guerrero y corresponsal de El Universal, Ocampo Arista dijo que lo que se vive en la actualidad es una estrategia de guerra de baja intensidad para meter miedo a la población, y “yo sé, tenemos miedo, la verdad, yo les digo, cuando vamos en la carretera (los reporteros, a cubrir una información en algún municipio) vamos solos, uno o dos; los que son católicos se van persignando.

Yo digo sí, nunca debemos dejar de tener miedo, pero no permitamos que este gobierno en sus tres niveles de todo el país, nos cierren los espacios, nos callen, porque si nos callan, nos vamos a arrepentir”. 

Los dos periodistas participaron en la Segunda Feria del Libro Sindical y Popular Acapulco 2017, que se llevó a cabo en el malecón del puerto y que tuvo entre sus participantes al escritor Paco Ignacio Taibo II. 

En la mesa El periodismo en Guerrero bajo la violencia, los dos periodistas analizaron la situación de la violencia del crimen organizado y su efecto sobre el ejercicio periodístico, pero también la acción del Estado para valerse de ese clima violento para inhibir la información y la participación social, y de igual modo la situación laboral de los periodistas como un impedimento para desarrollar su trabajo. 

De Dios Palma señaló que por ejemplo, un corresponsal en Chilapa, que no está contratado sino que percibe unos 50 pesos por nota que se le publica, cuando es amenazado por la delincuencia no tiene manera de escapar porque no tiene recursos, y solo le queda esperar a lo que suceda. 

Señaló que muchos reporteros ni siquiera han sido contratados nunca, pero las empresas reciben convenios de publicidad que no se transparentan. 

Ocampo Arista relató anécdotas de la violencia, como cuando con un grupo de reporteros tuvo que ir a La Gavia, donde fueron asaltados por unos 100 chamacos armados, como de unos 13 años; o cuando fueron a Apipilulco, en Cocula, porque les habían dicho que hubo balazos, y se encontraron con el Ejército y los soldados les dijeron que pasaran, “y nos vamos detrás”. 

También dijo que en la Montaña baja hay alrededor de 600 escuelas que están cerradas supuestamente por el crimen organizado, sin embargo, dijo que al hacer unas cuentas básicas de todo lo que genera 60 mil alumnos que compran en las cooperativas, en los puestecitos que venden chucherías afuera, se ve que a los delincuentes les interesa que fluya el dinero para que puedan obtener ganancias, por lo que puso en duda que realmente sean los delincuentes los que quieren ver cerradas las escuelas.