Violencia actual sólo es equiparable con la vivida en la Revolución, señalan ponentes Foto: Raúl Aguirre

Violencia actual sólo es equiparable con la vivida en la Revolución, señalan ponentes

Escrito por  Patricia Rumbo Oct 08, 2019

“Si el crimen es multifactorial y multicasual, debe resolverse desde esa perspectiva”

Debe atenderse desde la justicia transicional, indican participantes en el Cuarto Diálogo Democrático


El legado de crisis humanitaria que dejo el antiguo régimen sólo se equipara con la violencia que se experimentó durante de la Revolución Mexicana, y debe atenderse desde la justicia transicional que pone a las víctimas y victimarios en el centro para garantizar la verdad, justicia, reparación del daño y la no repetición, señalaron los participantes del Cuarto Diálogo Democrático, organizado por la Sala Regional Ciudad de México del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el Tribunal Electoral del Estado de Guerrero (TEEG), y el Instituto Estatal de Participación Ciudadana (IEPC) Guerrero, en Acapulco, el segundo municipio más inseguro del país después de Ciudad Juárez.

Explicaron que el conjunto de acciones, instituciones y procesos que le permiten a un país en conflicto o con altos índices de violencia y criminalidad, pasar de un sistema de impunidad a uno de probidad, representan a la justicia transicional que “no es blanda”, pero no enfrenta la violencia con más violencia porque la historia ha demostrado que esto no resuelve el problema.

Los ponentes, Alan García Campos, de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas; Alejandra Betanzos de la Rosa, especialista en justicia restaurativa e integrante de la Red de Politólogas; Olga Noriega Sáenz, profesora e investigadora del Instituto Nacional de Ciencias Penales; Ramón Ramos Piedra, magistrado presidente del Tribunal Electoral del Estado de Guerrero; moderados por Adrián Montessoro Castillo, de la Sala Regional Ciudad de México del TEPJF, coincidieron en que las estrategias pasadas que dieron al país como resultado más de 40 mil personas desaparecidas desde 1960 a partir de la guerra sucia, 30 mil cuerpos sin identificar y la cifra imprecisa de 200 mil muertos a partir del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, develan índices de violencia que antes únicamente se vivieron en la Revolución.

García Campos precisó que “estamos en esta circunstancia por el sistema de gobierno anterior limitó el ejercicio de los derechos humanos, esto no puede explicarse sin tomar en cuenta los niveles de corrupción”.

Dijo que la justicia transicional “no es reconocer que no pudimos ganar la guerra con guerra, no es otorgar el perdón e irnos sino rastrear posibilidades para su resolución pacífica, para la formulación de propuestas efectivas tanto para la construcción de una paz estable y justa, como para la reconstrucción de los tejidos sociales afectados por décadas de injusticia, exclusión y corrupción”.

Noriega Sáenz señaló que los operadores de la criminalidad superaron a los operadores del sistema porque el presupuesto se destinó a reprimir el delito antes que prevenir. Especificó que si el crimen es multicausal y multifactorial debe resolverse desde esa perspectiva también.

Indicó que se necesita de toda la sociedad para consolidar la justicia transicional porque “la confianza en las instituciones está erosionada, después de observar a miles de mexicanos, muertos, desaparecidos y desplazados, por lo que es un deber del Estado entregar la verdad, impartir justicia, reparar los más daños posibles y asegurar que no habrá repetición, sino justicia retributiva”.

Aseveró que la justicia transicional es fuerte y solvente porque la persona que causó el daño da la cara a la sociedad, reconoce las consecuencias irreversibles de sus actos para la vida del afectado, su familia y su comunidad “se presenta a rendir cuentas y debe ganar el derecho a volver a estar presente en la sociedad”.

Insistió en que como conjunto debemos cuestionarnos que si las cosas van mal “es porque algo hicimos mal”.

Betanzo de la Rosa describió que existen tres poblaciones de perpetradores, instalados dentro del crimen organizado, el crimen institucional (Estado) y los jóvenes arrastrados por su situación de vulnerabilidad que son víctimas y victimarios al mismo tiempo.

Los panelistas descalificaron el hecho de la insurgencia y rebeldía con la que se señaló a los 43 normalistas desaparecidos.

De los procesos electorales expresaron que se registra una violencia generalizada en las localidades donde se llevan a cabo.

Afirmaron que el crimen se infiltró en los partidos políticos porque no hay regulación ni auditoría en las campañas para conocer si el recurso que utilizan es limpio.

Expusieron que los candidatos también son extorsionados y terminan censurados, declinando y cediendo sus espacios a otros.

Consideraron que el género femenino es el más afectado por la violencia política y todas las formas de violencias, lo cual sólo podrá pararse con una decisión de alto nivel que desmonte al régimen patriarcal para transitar a la paridad deben involucrarse ambas partes para construir nuevas feminidades y masculinidades.

Finalmente, Ramos Piedra, como relator del diálogo, leyó el resumen final de las participaciones que buscan fortalecer la democracia de México.