En Acapulco, identificados unos mil 200 casos de explotación virtual Foto: Especial

En Acapulco, identificados unos mil 200 casos de explotación virtual

Escrito por  Abigail Perezcano Dic 04, 2019

Al menos 9 millones de mexicanas han vivido algún tipo de ciberacoso, dice el Inegi

El colectivo Revueltas ha acompañado 50 incidentes de violencia digital contra mujeres: activista

La feminista Yolitzin Jaimes Rendón impartió un taller a funcionarios de la alcaldía de Acapulco


En Acapulco se han identificado más de mil 200 casos de mujeres exhibidas en mercados de explotación virtual, alertó la activista Yolitzin Jaimes Rendón.

La feminista impartió ayer el taller Violencia Digital para funcionarios e integrantes del Sistema Municipal para Prevenir, Erradicar y Sancionar la Violencia Contra las Mujeres, en la sala de Cabildo del ayuntamiento.

Al impartir este taller, la feminista alertó que de acuerdo con un estudio del Inegi, al menos 9 millones de mexicanas han vivido algún tipo de ciberacoso.

Añadió que 86.3 por ciento de los agresores son personas desconocidas, que por medio del espacio digital y de forma encubierta se perpetúa con mayor facilidad este tipo de violencia.

Abundó que las mujeres más vulnerables en los espacios digitales son las mujeres jóvenes de entre 18 y 30 años de edad.

En el caso específico de Acapulco, indicó que el colectivo Revueltas ha acompañado a unos 50 casos de violencia digital contra mujeres.

Añadió que de los más de mil 200 casos detectados de mujeres exhibidas en mercados de explotación virtual, dos han sido los más virales.

Uno de ellos es el del contenido íntimo de una menor de 15 años, y el otro el de la funcionaria del ayuntamiento de Acapulco.

Jaimes Rendón agregó que en el municipio una víctima de violencia digital entabló una lucha ante el Sistema de Justicia y logró equiparar dos delitos; sus denuncias están en espera de dos ordenes de aprehensión.

Explicó que es diferente la violencia digital al denominado sexting, ya que este consiste en el intercambio de mensajes, fotos y videos eróticos o sexuales con el consentimiento de las dos partes; mientras que la violencia digital consiste en la difusión de este material sin el consentimiento de la víctima.